En la boca del hombre solo plegaria existía, el discurso del olvido tenue sombra mecía.
Una lágrima danzaba fructuosa encontrando caminos, deslizándose en la mejilla, como duele la ausencia, como desencarna la fatiga dentro del humano, espinas desgarran el dolor, tatuando rosales negros de venganza.
Si las armas alimentan el mañana con un disparo de poder a la debilidad, accede al brote de rosales negros que harán despertar el grito del hombre y el pueblo levantará sus puños en alto pidiendo justicia, retornando nuevamente el imperio de poder e infamia sobre los rosales negros, trasformado sus retoños en odio y venganza.
¡Detengan las balas!
“Que no se desgarre el alma, que no sangre el corazón hasta la incongruencia, por una afición que no es de la carne, sino más bien del ego dominante.”
Una lágrima danzaba fructuosa encontrando caminos, deslizándose en la mejilla, como duele la ausencia, como desencarna la fatiga dentro del humano, espinas desgarran el dolor, tatuando rosales negros de venganza.
Si las armas alimentan el mañana con un disparo de poder a la debilidad, accede al brote de rosales negros que harán despertar el grito del hombre y el pueblo levantará sus puños en alto pidiendo justicia, retornando nuevamente el imperio de poder e infamia sobre los rosales negros, trasformado sus retoños en odio y venganza.
¡Detengan las balas!
“Que no se desgarre el alma, que no sangre el corazón hasta la incongruencia, por una afición que no es de la carne, sino más bien del ego dominante.”
No hay comentarios:
Publicar un comentario