Fuego eterno que abraza la tierra, energía que muta el alma, llévame a reverenciar el principio de mi verdad.
Altar, roca fundida. Principio donde la Gea germinó vida. Hoy el sonido del tiempo emerge en la voz.
Ceniza, fuego, roca fluida. Mujer, aguas fecundas nacen de tus senos, azahar inmolado, aromas ancestrales gobiernan tu legión.
Entonces levanto su mirada, era lava encendida. Génesis de las épocas.
Todo era un caos, la Gea se estremecía, lava ardiendo cubría la epidermis de la tierra.
Entre fluidos, alquitrán y petróleo. Nacía la más bella roca negra, iluminaba la oscuridad con su luz natural, emergía por entre el magma.
Era su principio. Energía volátil del tiempo. Esencia de fuego. Espíritu indomable.
Se erguía en las alturas de la corteza terrestre recién formada.
Mujer de ónix, mujer negra, tu fortaleza y hermosura esta en tu alma, la sabia de los milenios.
Comienza la danza de sus movimientos. Girando, observando el caos a su paso, tiñéndose como un principio cuántico, agudiza sus sentidos, eleva su cabeza a los cielos y mira las estrellas, matemáticas, ecuación primordial del orden. Vida.
Ella, el lapso entre la tierra y el cielo, del caos al orden.
Es tu espíritu un guerrero indomable cuya espada está siempre iluminando tu interior, trasciendes desde las tinieblas a la luz.
Altar, roca fundida. Principio donde la Gea germinó vida. Hoy el sonido del tiempo emerge en la voz.
Ceniza, fuego, roca fluida. Mujer, aguas fecundas nacen de tus senos, azahar inmolado, aromas ancestrales gobiernan tu legión.
Entonces levanto su mirada, era lava encendida. Génesis de las épocas.
Todo era un caos, la Gea se estremecía, lava ardiendo cubría la epidermis de la tierra.
Entre fluidos, alquitrán y petróleo. Nacía la más bella roca negra, iluminaba la oscuridad con su luz natural, emergía por entre el magma.
Era su principio. Energía volátil del tiempo. Esencia de fuego. Espíritu indomable.
Se erguía en las alturas de la corteza terrestre recién formada.
Mujer de ónix, mujer negra, tu fortaleza y hermosura esta en tu alma, la sabia de los milenios.
Comienza la danza de sus movimientos. Girando, observando el caos a su paso, tiñéndose como un principio cuántico, agudiza sus sentidos, eleva su cabeza a los cielos y mira las estrellas, matemáticas, ecuación primordial del orden. Vida.
Ella, el lapso entre la tierra y el cielo, del caos al orden.
Es tu espíritu un guerrero indomable cuya espada está siempre iluminando tu interior, trasciendes desde las tinieblas a la luz.
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