En una tierra muy lejana, donde la imaginación se une con los sueños, existe un mundo mágico de infinitos colores. Un bosque encantado, poseído por el encantamiento de sus habitantes.
La noche del 24 de Junio, es la noche más larga, y oscura del año.
El común de la gente teme a esta particular noche, debido a que ella esconde misterios para los hombres, simplemente es el equinoccio de invierno, pero… para este bosque es una noche…muy especial.
En la oscuridad se esconde el secreto, los hermosos ojos de “la pantera” Ella observa atenta, sigilosa la llegada. Sus instintos y su larga vida le predicen un acontecimiento.
En los arboles, escondidos en el silencio oscuro, están: El búho, los cuervos y murciélagos, conversan entre ellos con el lenguaje de sus miradas, que solo ellos la pueden distinguir. Las ardillas aunque bulliciosas en esta noche tratan de estar en silencio, alertas a que ningún ojo humano se adentre en este misterio.
La noche intrépida se entremezcla con las sombras de los arboles y la tierra húmeda, matizando olores a cipreses, rosas, lavandas un sinfín de olores exóticos y sonidos naturales de la alborada, el momento es propicio para tal encuentro.
Los ojos del bosque se concentran en el cielo nocturno profundo sin luna…cuando una estrella fugas desciende del infinito, lenta, majestuosa.
Si te concentras bien podrás ver la belleza que admira la fauna de este bosque encantado. Cada ves que la estrella se acerca al bosque, mas suave y pequeña se hace. Una burbuja de agua cual gota de roció. Al tocar la copa de los arboles se desprende de ella un Pegaso alado y montado en el, la mas bella princesa de las hadas. Le circunda un brillo sin igual, su resplandor ilumina el bosque, entonces, del riachuelo emergen danzantes las ninfas que esta noche se trajean de gala para la niña luna.
De las cuevas del norte desfilan los duendes y pigmeos todos silbando y mostrando sus riquezas: oro, piedras preciosas, cobre, estaño, para ofrecerlos a la niña luna.
Sobre los frutos se encuentran otras hadas que encantan con sus voces haciendo que los frutos maduren para la estación, mientras la niña luna y su Pegaso vuelan por todo el bosque esparciendo polvo de estrellas, iluminando la floresta. La tierra abre su vientre para recibir la semilla del futuro.
Es noche de carnaval para todos los reinos del bosque, todos saludan a la más bella de las hadas…luego ella regresa silenciosa al infinito.
Tendrán que esperar otro año para recibir nuevamente su mágica visita.
La noche del 24 de Junio, es la noche más larga, y oscura del año.
El común de la gente teme a esta particular noche, debido a que ella esconde misterios para los hombres, simplemente es el equinoccio de invierno, pero… para este bosque es una noche…muy especial.
En la oscuridad se esconde el secreto, los hermosos ojos de “la pantera” Ella observa atenta, sigilosa la llegada. Sus instintos y su larga vida le predicen un acontecimiento.
En los arboles, escondidos en el silencio oscuro, están: El búho, los cuervos y murciélagos, conversan entre ellos con el lenguaje de sus miradas, que solo ellos la pueden distinguir. Las ardillas aunque bulliciosas en esta noche tratan de estar en silencio, alertas a que ningún ojo humano se adentre en este misterio.
La noche intrépida se entremezcla con las sombras de los arboles y la tierra húmeda, matizando olores a cipreses, rosas, lavandas un sinfín de olores exóticos y sonidos naturales de la alborada, el momento es propicio para tal encuentro.
Los ojos del bosque se concentran en el cielo nocturno profundo sin luna…cuando una estrella fugas desciende del infinito, lenta, majestuosa.
Si te concentras bien podrás ver la belleza que admira la fauna de este bosque encantado. Cada ves que la estrella se acerca al bosque, mas suave y pequeña se hace. Una burbuja de agua cual gota de roció. Al tocar la copa de los arboles se desprende de ella un Pegaso alado y montado en el, la mas bella princesa de las hadas. Le circunda un brillo sin igual, su resplandor ilumina el bosque, entonces, del riachuelo emergen danzantes las ninfas que esta noche se trajean de gala para la niña luna.
De las cuevas del norte desfilan los duendes y pigmeos todos silbando y mostrando sus riquezas: oro, piedras preciosas, cobre, estaño, para ofrecerlos a la niña luna.
Sobre los frutos se encuentran otras hadas que encantan con sus voces haciendo que los frutos maduren para la estación, mientras la niña luna y su Pegaso vuelan por todo el bosque esparciendo polvo de estrellas, iluminando la floresta. La tierra abre su vientre para recibir la semilla del futuro.
Es noche de carnaval para todos los reinos del bosque, todos saludan a la más bella de las hadas…luego ella regresa silenciosa al infinito.
Tendrán que esperar otro año para recibir nuevamente su mágica visita.
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