viernes, 16 de agosto de 2013

En el ocaso

A veces en negrezco con el ruido de tu interior, me sumo en una marcha mortuoria de silencios.
Estrella matutina ven a mí…corro dentro de un mundo ilógico creado solo por mis manos…
El azul estrellado del infinito abre sus portales. Yo, mujer, soy niña, jugando en el atrio del cosmos, mil estrellas zarcean a mi paso, un azul infinito me sostiene en sus brazos.
Que alguien me enseñe a madurar mis sueños.
Una constante lunar deambula en la noche oscura…tan solo una mujer con manos de estrellas y sonrisa quimera.
En el ocaso, un óleo se pincela, son las fusas, lagrimas, que fueron estrellas. 

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