lunes, 26 de agosto de 2013

Prisma

Conjunción de soles, 
encuentro de universos. 
Nuestras miradas se buscan 
conjurando la oscuridad, 
llevándome a reverenciar 
el prisma elocuente de mi verdad. 

domingo, 25 de agosto de 2013

Rosales negros

En la boca del hombre solo plegaria existía, el discurso del olvido tenue sombra mecía.
Una lágrima danzaba fructuosa encontrando caminos, deslizándose en la mejilla, como duele la ausencia, como desencarna la fatiga dentro del humano, espinas desgarran el dolor, tatuando rosales negros de venganza.

Si las armas alimentan el mañana con un disparo de poder a la debilidad, accede al brote de rosales negros que harán despertar el grito del hombre y el pueblo levantará sus puños en alto pidiendo justicia, retornando nuevamente el imperio de poder e infamia sobre los rosales negros, trasformado sus retoños en odio y venganza.

¡Detengan las balas!

“Que no se desgarre el alma, que no sangre el corazón hasta la incongruencia, por una afición que no es de la carne, sino más bien del ego dominante.”

viernes, 16 de agosto de 2013

En el ocaso

A veces en negrezco con el ruido de tu interior, me sumo en una marcha mortuoria de silencios.
Estrella matutina ven a mí…corro dentro de un mundo ilógico creado solo por mis manos…
El azul estrellado del infinito abre sus portales. Yo, mujer, soy niña, jugando en el atrio del cosmos, mil estrellas zarcean a mi paso, un azul infinito me sostiene en sus brazos.
Que alguien me enseñe a madurar mis sueños.
Una constante lunar deambula en la noche oscura…tan solo una mujer con manos de estrellas y sonrisa quimera.
En el ocaso, un óleo se pincela, son las fusas, lagrimas, que fueron estrellas. 

Colores

Las fuertes olas me llevaron a admirar el comienzo de mi libertad, el sonido envolvente de quimeras metáforas deambulaban en mi verdad. Silenciaron los gritos que esclavizaban mi alma fugas.
Hoy un nuevo sol navega para mí. Mujer de agua, mujer de azar, frescura danzan en tus manos. El horizonte enciende colores, navega con el sol. 

Aroma


La flor se marchita con el tiempo, y su esencia va quedando en los sentidos…recordándote siempre el aroma de su piel, el fuego de sus besos…cada pétalo lleva el perfume de los momentos vividos…y cuando ya no exista, un leve aroma te recordara su nombre.

Ángel lucifer

Simple trabajo adverbio de los mortales. Ruega una rosa en la mañana la agonía de su núcleo, murió su interior, una bruma espesa como cuchillo en flor traspaso su corazón, agonizan las mañanas, los portales abren sus sepulcros, entonces la danza de los sentimientos nace en la alborada, asesinando los corazones crédulos de los hombres.
Algún día buscaras mi pecho, para sentir mi corazón...pero ya no estará... diviértete, ríe, cargas en tus alas otra muerte más, la mía, Ángel lucifer.

El bosque encantado (cuento infantil)

En una tierra muy lejana, donde la imaginación se une con los sueños, existe un mundo mágico de infinitos colores. Un bosque encantado, poseído por el encantamiento de sus habitantes.
La noche del 24 de Junio, es la noche más larga, y oscura del año.
El común de la gente teme a esta particular noche, debido a que ella esconde misterios para los hombres, simplemente es el equinoccio de invierno, pero… para este bosque es una noche…muy especial.
En la oscuridad se esconde el secreto, los hermosos ojos de “la pantera” Ella observa atenta, sigilosa la llegada. Sus instintos y su larga vida le predicen un acontecimiento.
En los arboles, escondidos en el silencio oscuro, están: El búho, los cuervos y murciélagos, conversan entre ellos con el lenguaje de sus miradas, que solo ellos la pueden distinguir. Las ardillas aunque bulliciosas en esta noche tratan de estar en silencio, alertas a que ningún ojo humano se adentre en este misterio.
La noche intrépida se entremezcla con las sombras de los arboles y la tierra húmeda, matizando olores a cipreses, rosas, lavandas un sinfín de olores exóticos y sonidos naturales de la alborada, el momento es propicio para tal encuentro.
Los ojos del bosque se concentran en el cielo nocturno profundo sin luna…cuando una estrella fugas desciende del infinito, lenta, majestuosa.
Si te concentras bien podrás ver la belleza que admira la fauna de este bosque encantado. Cada ves que la estrella se acerca al bosque, mas suave y pequeña se hace. Una burbuja de agua cual gota de roció. Al tocar la copa de los arboles se desprende de ella un Pegaso alado y montado en el, la mas bella princesa de las hadas. Le circunda un brillo sin igual, su resplandor ilumina el bosque, entonces, del riachuelo emergen danzantes las ninfas que esta noche se trajean de gala para la niña luna.
De las cuevas del norte desfilan los duendes y pigmeos todos silbando y mostrando sus riquezas: oro, piedras preciosas, cobre, estaño, para ofrecerlos a la niña luna.
Sobre los frutos se encuentran otras hadas que encantan con sus voces haciendo que los frutos maduren para la estación, mientras la niña luna y su Pegaso vuelan por todo el bosque esparciendo polvo de estrellas, iluminando la floresta. La tierra abre su vientre para recibir la semilla del futuro.
Es noche de carnaval para todos los reinos del bosque, todos saludan a la más bella de las hadas…luego ella regresa silenciosa al infinito.
Tendrán que esperar otro año para recibir nuevamente su mágica visita.


Visión

Se transforman mis
labios, cambia la voz,
me sumerjo en visión,
sostengo lápiz, papel
estaño, piedra mate
del saber.
Miles fueron las fusas. 

Mujer de onix

Fuego eterno que abraza la tierra, energía que muta el alma, llévame a reverenciar el principio de mi verdad.

Altar, roca fundida. Principio donde la Gea germinó vida. Hoy el sonido del tiempo emerge en la voz.

Ceniza, fuego, roca fluida. Mujer, aguas fecundas nacen de tus senos, azahar inmolado, aromas ancestrales gobiernan tu legión.
Entonces levanto su mirada, era lava encendida. Génesis de las épocas.
Todo era un caos, la Gea se estremecía, lava ardiendo cubría la epidermis de la tierra.
Entre fluidos, alquitrán y petróleo. Nacía la más bella roca negra, iluminaba la oscuridad con su luz natural, emergía por entre el magma.
Era su principio. Energía volátil del tiempo. Esencia de fuego. Espíritu indomable.
Se erguía en las alturas de la corteza terrestre recién formada.
Mujer de ónix, mujer negra, tu fortaleza y hermosura esta en tu alma, la sabia de los milenios.
Comienza la danza de sus movimientos. Girando, observando el caos a su paso, tiñéndose como un principio cuántico, agudiza sus sentidos, eleva su cabeza a los cielos y mira las estrellas, matemáticas, ecuación primordial del orden. Vida.
Ella, el lapso entre la tierra y el cielo, del caos al orden.
Es tu espíritu un guerrero indomable cuya espada está siempre iluminando tu interior, trasciendes desde las tinieblas a la luz.

Soy azul

Soy azul, espacio sin forma, universo sumergido. Deambulo de constelación en constelación, encontrando esos ojos nacarados que salgan a mi encuentro con paso firme en el silencio, que no subyuguen destierros, sino que alberguen consuelo, versos, para los tiempos idos.
Soy estrella en una caminata paria, despojada hasta del sol emergente.
Mi rostro surca las aguas cóncavas del alma. Miro al cielo y veo mi nombre en ello.



La mujer epístola del futuro encuentra en sus aljabas espinas que enlosaron el camino perdido.
La tierra fecunda escribe en ella.
Los arrebatos de su conciencia se exteriorizan en el canto de las multitudes que gobiernan los siglos.
Ahí yace la yerta del mañana, crucifico al sol, sacrificio de madre, llanto de hermana, penuria en flor.
Florecerán laureles y el hambre hará nación, señores escuchen esta canción.
Los senos serán cortados, para que no amamanten flor, el llanto de los niños no tocara apostolado.
El hombre volverá a la edad medieval con plagas y fiebres, mientras los gobiernos almacenan riquezas, armas y poder.
Soy azul, espacio sin forma. Solo mujer. Canto sin gloria.

Presa de tus miedos

Las paredes tienen ese olor nauseabundo del encierro.
Se agrieta la piel, se desmorona la mirada.
El sigilo del tiempo hastío el encuentro. Destruyo.


Paródica de mujer, mutismo, serenata abstracta, mustia en rosales, espinas en galardonan sentimientos.

Los años pasaron y sumergieron la lozanía de tu piel.
Tu prosa e inquietante balanza de tus manos, encallaron.


Presa de tus miedos, rapiñas, fantasmas cobardes que destrozan la esencia humana, te ocultas silenciando belleza, marchitando la flor.

Muñeca de trapo

Abro una puerta y veo un pasado, donde mi sonrisa era la alegría de muchos, vestida de payaso ascendí al éxito.
Compraban mi sonrisa, pero mis lágrimas
¿Quién las compraba?

Yo era la reina del bulevar 142.

1917 Los Ángeles California.
El cine mudo esta en su apogeo, las luces de la gran ciudad brillan iluminando los sueños de una joven de 19 años.
Me gustaba el lujo, los trajes elegantes con mucho brillo, las joyas, los tocados en el cabello, quería ser como esas bellas actrices del cine.
Cuando Charles me descubrió, me sentí importante, mágica. El me hizo sentir la mujer más bella del mundo. Y era lo que a mi me gustaba, me fascinaba ser admirada.
El me decía: “Mi capullo en flor” decía que el mundo me vería convertirme en una estrella, que muy pronto una nueva flor nacería. Yo, su capullo en flor.
Me presento a sus amigos, gente muy importante, actores, directores, músicos.
Nos visitaban todas las noches, eran fiestas alegres y claro muchas apuestas, no paraban de jugar poker.
Mi primera actuación fue disfrazada de muñeca, una muñeca de trapo. Charles decía que era por esa película nada mas, pronto se acabaría. Yo odiaba ese papel de muñeca de trapo, hacia reír mucho, la gente disfrutaba…pero yo, yo me perdía, se extinguía mi luz.
No me di cuenta como pasaron los años y a los 24 años aun era la muñeca de trapo, aun era una payasa.
El mundo nunca vio mis hermosos ojos, grandes, nostálgicos. Románticos decía mi padre.
Yo me amaba, amaba mi belleza física, pero Charles, Charles le mostró al mundo un capullo de trapo, un maldito disfraz que alegraba sus corazones, arrancaba carcajadas…pero la estrella nunca nació. Yo.


Nadie sabe el misterio que pueden esconder unos hermosos ojos negros, lo que puede quedar oculto en una foto en blanco y negro, el misterio que dejan unas letras.

Una mujer que nunca brillo por su luz propia, por su esencia, se consumió en drogas y alcohol, intentos de suicidios, vivió una miseria interior que la llevo a la muerte. 

Mariposa

Era un deseo, dominaba el alma, embriagaba los sentidos, aturdiendo la carne, arañando la noche, crispando cerrojos para el encuentro.

No, no me ahogues, no me tomes con fuerza, aun no. Permite que mis sentidos naden a tu encuentro, deja que mi sensualidad dance en tu erotismo, que la excitación venga a mi encuentro. Soy sentido, sensual, mi ser femenil se enciende con la energía que emana de él mismo, y cuando encuentra tu masculinidad es un huracán enardecido.
Aun no mi amor. Hoy quiero que sea especial. Necesito que me comprendas, necesito que observes, como el alma y el cuerpo aman, como se unifica el espíritu y la mente… Y nace la hembra que soy. No soy solo un cuerpo, no soy solo carne que follar, soy el complemento de un todo y hoy quiero que tú seas parte de ese complemento, veras que nos deleitaremos en orgasmos…


Danzaban sus hombros en la alborada. Su vestido blanco caía lentamente. Se manifestaba infinita, entregada, plena.
La gracia de sus manos en movimientos eran perfectas, gacelas ondulantes en la forma. Cuando volteaba, miraba por sobre su hombro, acariciando el mundo con la mirada, luego se contemplaba a si misma, deseándose, amándose. Era el complemento de su mente, cuerpo y alma. Danzaba sobre su principio femenil, no existían cadenas, trancas, miedos. Era libre, sus brazos eran alas que danzaban con el infinito.
Lentamente caía su vestido, como una segunda piel, como la metamorfosis de una mariposa.

Esa mujer se amaba a si misma, amaba su sexo. 

Dame un beber

Dame un beber de tu inmensa bondad, refúgiame en tus sueños y delinea para mí la esperanza.

Forja en esta mujer tus secretos, alondras en madrugadas llenas de crepúsculos, donde soñabas con mis ojos morenos, has descubierto el misterio que ellos guardan, ahora serás el guardián de mis efímeros sueños.

Besa mi boca silenciada por el tiempo, en ella vuelan golondrinas en vino añejo.